
ER.-La inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa del futuro: está redefiniendo la economía global y el funcionamiento de las empresas. Sin embargo, su verdadero valor no está en herramientas populares como ChatGPT o Gemini, sino en factores menos visibles pero estratégicos. Así lo sostiene Javier Albarracín, director del Centro de Tecnología y Transformación Digital de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP).
“El verdadero poder no está en la IA en sí, sino en los activos intangibles que la rodean: los datos exclusivos, la experiencia del usuario o la infraestructura tecnológica”, afirma Albarracín. En esa línea, el especialista identifica cinco ventajas competitivas clave que marcarán la diferencia en esta nueva era:
1. Datos propios: el “oro invisible”
Mientras los modelos de IA se democratizan, lo que realmente genera valor son los datos únicos que posee cada empresa. Albarracín recuerda que Google no domina por su algoritmo, sino por décadas de historial de búsqueda. “Los datos son el nuevo petróleo, pero solo si son difíciles de imitar”, señala, citando casos como Tesla o Bloomberg.
2. Aplicaciones “pegajosas”: más allá de la tecnología
Plataformas como WhatsApp, Canva o Google Docs han consolidado su éxito no por su tecnología, sino por haberse vuelto hábitos diarios. “Hoy es más difícil cambiar una rutina digital que desarrollar un nuevo software”, explica. La clave está en integrar la IA de forma casi invisible, mejorando experiencias ya adoptadas por los usuarios.
3. Infraestructura: el poder detrás del poder
Mientras muchos innovan en algoritmos, pocos controlan la capacidad para ejecutarlos. “Empresas como NVIDIA, AWS o Google Cloud lideran porque poseen la infraestructura que mueve a la IA”, asegura. En un mercado donde los chips especializados y la cercanía geográfica son claves, controlar los FLOPS (poder de cómputo) se convierte en una ventaja decisiva.
4. Modelos especializados: el antídoto contra lo genérico
La IA generalista pierde valor frente a soluciones diseñadas para sectores específicos. Albarracín menciona herramientas como Harvey.AI (para abogados) o Abacus (para finanzas) como ejemplos de cómo el conocimiento profundo en un nicho puede ser una fortaleza imbatible.
5. Integración total: cuando la IA se vuelve indispensable
La verdadera ventaja llegará cuando la IA esté completamente integrada en procesos empresariales críticos. “Microsoft Copilot o Google AgentSpace no ganarán por su chatbot, sino porque su IA estará embebida en CRMs o ERPs. Y cuando eso ocurra, cambiar de proveedor será casi imposible”, advierte Albarracín.
Una revolución que pronto dejará de llamarse así
“Como en todas las revoluciones tecnológicas, dejaremos de hablar de IA para enfocarnos en resolver problemas”, concluye Albarracín. En su visión, los líderes del futuro serán aquellos que dominen lo intangible: datos, hábitos, infraestructura, conocimiento especializado e integración sistémica. Esa, asegura, será la verdadera transformación.



