
ER.- En el marco del Año Internacional de la Mujer Agricultora, productoras de Cajamarca y Ayacucho vienen liderando iniciativas que buscan fortalecer la resiliencia de las comunidades rurales frente a los efectos del cambio climático mediante prácticas sostenibles e innovadoras.
El desafío es cada vez mayor. Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), durante 2025 se registraron 26 eventos de heladas intensas y friajes, una cifra superior al promedio histórico, afectando la producción agrícola y la seguridad alimentaria de miles de familias.
En Cajamarca, Yesica Montoya, integrante de la Cooperativa Agraria APT del Norte, promueve la diversificación de cultivos como estrategia para reducir la dependencia económica de la tara, cuyo precio ha mostrado alta volatilidad en los últimos años. Además, la organización ha incorporado biocontroladores, insectos y microorganismos benéficos que reemplazan el uso de productos químicos para el control de plagas.
«Depender de un solo producto era muy riesgoso. Por eso decidimos diversificar y apostar por prácticas más sostenibles», señaló Montoya.
En Ayacucho, a más de 3,600 metros sobre el nivel del mar, Yésica Godoy, integrante de la Cooperativa Agraria Frutos del Ande, impulsa el uso de invernaderos para proteger cultivos de plantas medicinales frente a las bajas temperaturas. Esta tecnología ha permitido mejorar la productividad y generar productos deshidratados con mayor valor agregado.
«Antes vendíamos fresco y no era rentable. Ahora trabajamos productos deshidratados, lo que nos permite llegar a más mercados», explicó Godoy.
Ambas experiencias comparten principios de economía circular, aprovechando residuos orgánicos para la elaboración de compost y reduciendo el impacto ambiental de la actividad agrícola.

Las historias de Yesica Montoya y Yésica Godoy forman parte de la campaña “Mujeres Futuro Circular 2026”, una iniciativa que visibiliza modelos de negocio circulares liderados por mujeres que generan impacto económico y social. Esta campaña cuenta con el respaldo de la Unión Europea, y los proyectos son impulsados por la ONG Autre Terre, fortaleciendo el empoderamiento de la mujer en el sector agroalimentario peruano.



