
ER.- La generación de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos continúa creciendo a nivel mundial y se ha convertido en uno de los principales retos ambientales de la actualidad. De acuerdo con el Monitor Mundial de Residuos Electrónicos 2025, este año se superarán los 65 millones de toneladas de basura electrónica, una cifra que aumenta a un ritmo muy superior al de su reciclaje.
Entre los productos que forman parte de este problema se encuentran los parlantes y otros dispositivos de audio, cuya composición incluye plásticos, metales y diversos componentes que dificultan su tratamiento una vez finalizada su vida útil. Como consecuencia, muchos equipos permanecen almacenados en los hogares o terminan en sistemas informales de disposición que generan impactos ambientales.
Frente a este escenario, especialistas de JBL, señalan que la solución no pasa únicamente por fortalecer el reciclaje, sino también por incorporar criterios de sostenibilidad desde el diseño y fabricación de los productos. En los últimos años, la empresa ha comenzado a utilizar materiales reciclados y empaques más sostenibles en algunos de sus dispositivos.
La tendencia responde a una creciente preocupación por reducir la huella ambiental de los equipos electrónicos, especialmente en un contexto en el que los residuos tecnológicos continúan aumentando en todo el mundo.
El informe advierte además que menos del 3% de los residuos electrónicos se recicla adecuadamente, lo que implica la pérdida de materiales valiosos y mayores riesgos de contaminación. Las proyecciones indican que el volumen global de estos desechos podría superar los 70 millones de toneladas hacia 2030 si no se fortalecen las estrategias de gestión y recuperación.
Los expertos coinciden en que la reducción del impacto ambiental de la tecnología requiere acciones conjuntas de fabricantes, autoridades y consumidores, tanto en el diseño de productos más sostenibles como en la correcta disposición de los equipos al final de su vida útil.



