
ER.-El consumo desmedido y la generación creciente de residuos continúan presionando los límites del planeta. Según el Ministerio del Ambiente (MINAM), el Perú produjo en 2024 alrededor de 9 millones de toneladas de residuos sólidos, lo que representa un incremento de 290 mil toneladas (3.3%) respecto al año anterior.
Esta tendencia refleja el impacto ambiental asociado a nuestros hábitos de consumo y plantea un desafío urgente: repensar cómo y qué consumimos. Cada decisión cotidiana —desde la elección de un producto hasta su disposición final— puede marcar la diferencia en la conservación del entorno.
“Tomar decisiones responsables de consumo es un paso clave para construir un futuro más equilibrado. Como sociedad, necesitamos replantear nuestros hábitos y avanzar hacia formas de consumo que generen un impacto positivo real. En esa línea, en Natura hemos asumido el compromiso de convertirnos en una empresa 100% regenerativa para 2050, impulsando un modelo que restaure la naturaleza y fortalezca a las comunidades”, explicó Renzo Ibáñez, gerente de Marketing y Comunicaciones de la compañía.
En ese contexto, el ejecutivo propone cinco hábitos de consumo responsable que pueden generar un impacto colectivo:
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Recargar en lugar de desechar. Optar por envases con repuestos o refill reduce el uso de plásticos de un solo uso y prolonga la vida útil de los envases.
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Elegir ingredientes de origen natural. Preferir fórmulas elaboradas con insumos naturales y obtenidos de forma responsable contribuye a conservar ecosistemas como la Amazonía y apoya el comercio justo.
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Priorizar envases ecodiseñados. Escoger empaques hechos con materiales reciclados o renovables ayuda a reducir la huella ambiental y promueve la economía circular.
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Valorar el impacto local. Conocer el origen de los productos permite tomar decisiones informadas y respaldar prácticas respetuosas con el ambiente y las comunidades.
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Elegir productos libres de crueldad animal. Incorporar opciones cruelty free es una forma ética de consumo que promueve respeto hacia todas las formas de vida.
Más allá de reducir impactos, el verdadero cambio surge cuando cada compra se hace con intención y propósito. Optar por productos seguros para las personas y el planeta —libres de crueldad animal, con envases sostenibles y elaborados con ingredientes naturales— es una manera concreta de contribuir a la regeneración de los ecosistemas y construir un futuro más sostenible.



