
ER.-El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) conmemoró un importante hito en su política de inclusión social energética: la entrega del vale de descuento de GLP número 13 millones a nivel nacional. La ceremonia simbólica, realizada en el Complejo Turístico Baños del Inca en Cajamarca, reconoció a un poblador local como beneficiario, reflejando el impacto del programa en las regiones más vulnerables.
La actividad fue encabezada por la viceministra de Hidrocarburos, Iris Cárdenas, quien destacó que Cajamarca fue elegida como sede por ser una de las zonas prioritarias, debido a que el 45 % de su población vive en situación de pobreza monetaria, según datos del INEI.
“Al alcanzar esta cifra a nivel nacional y reconocerla en Cajamarca, reafirmamos nuestro compromiso con quienes más lo necesitan”, afirmó Cárdenas. “Nuestro objetivo es seguir ampliando el programa para que más peruanos accedan a energía limpia y segura”.
Energía limpia para cerrar brechas históricas
El vale de descuento forma parte del programa del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE), que otorga 20 soles mensuales para la compra de balones de gas de hasta 10 kilos a hogares empadronados en situación de pobreza o vulnerabilidad. Este subsidio busca reemplazar el uso de combustibles contaminantes como la leña o la bosta, que afectan la salud y el ambiente.
La vicepresidenta de la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL) y gerente general de Caxagas, Sonia La Torre, también participó en el evento. Destacó el papel del sector privado en la distribución del GLP en zonas rurales y de difícil acceso.
“Desde Caxagas trabajamos de la mano con las autoridades para garantizar que el subsidio llegue efectivamente a las poblaciones vulnerables. Estas alianzas son fundamentales para cerrar brechas energéticas que existen desde hace décadas”, señaló.
Proyección al 2025: más presupuesto, más beneficiarios
Con miras al año 2025, el MINEM proyecta destinar más de 430 millones de soles para fortalecer esta política pública, con el objetivo de extender el subsidio a comedores populares, instituciones educativas y ollas comunes en todo el país.
Este esfuerzo no solo apunta a mejorar la calidad de vida de miles de familias, sino también a promover una transición energética más justa e inclusiva, especialmente en las zonas que más lo necesitan.