
ER.- Estudio internacional advierte que las empresas deberán adaptarse a mayores exigencias climáticas para mantener la competitividad y el valor de sus activos inmobiliarios.
Las políticas climáticas impulsadas por las ciudades están acelerando cambios significativos en el mercado inmobiliario corporativo a nivel mundial. Nuevas regulaciones relacionadas con la reducción de emisiones, la electrificación energética y la resiliencia climática están modificando la forma en que las empresas diseñan, operan y gestionan sus edificios.
Así lo señala un reciente estudio elaborado por la empresa de servicios inmobiliarios JLL, que analizó las políticas climáticas de 75 ciudades alrededor del mundo. El informe concluye que los gobiernos locales han pasado de plantear metas ambientales a implementar regulaciones concretas que afectan directamente la operación, el valor y la rentabilidad de los activos inmobiliarios.
Según el reporte, los edificios generan aproximadamente el 60 % de las emisiones urbanas, razón por la cual diversas ciudades han comenzado a establecer estándares obligatorios de desempeño energético y reducción de carbono.
Entre las principales medidas identificadas por el estudio figuran la implementación de normas obligatorias de eficiencia energética en edificios, la restricción del uso de combustibles fósiles en nuevas construcciones y la exigencia de incorporar fuentes de energía renovable.
«La política climática urbana ha pasado de la ambición a la implementación concreta», señala el análisis, que advierte que estas disposiciones tendrán un impacto creciente sobre las organizaciones que ocupan o administran espacios corporativos.
Adaptación empresarial
El informe sostiene que las empresas enfrentan el reto de adecuarse a estas nuevas exigencias regulatorias, pero también encuentran oportunidades para mejorar su eficiencia operativa y reducir riesgos financieros asociados al cambio climático.
Entre las acciones que vienen adoptando algunas organizaciones destacan la descarbonización de sus portafolios inmobiliarios, la electrificación de edificios, la incorporación de energías renovables, la gestión de riesgos climáticos y el uso de tecnologías para optimizar el consumo energético.
De acuerdo con JLL, la capacidad de anticipar estos cambios regulatorios será un factor determinante para preservar el valor de los activos inmobiliarios y mantener la competitividad en el mercado.
Tendencia global
El estudio concluye que la sostenibilidad se está consolidando como un componente central de la estrategia inmobiliaria corporativa. A medida que las regulaciones climáticas se vuelven más estrictas, las empresas deberán acelerar sus procesos de adaptación para responder a las nuevas condiciones del entorno urbano.
La investigación también destaca que las organizaciones que adopten medidas tempranas estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos regulatorios y aprovechar las oportunidades asociadas a la transición hacia edificios más eficientes y resilientes.
Informe completo aquí: https://www.jll.com/en-us/insights/la-pol-tica-urbana-impulsa-la-transformaci-n-de-edificios



