
ER.- El emprendimiento femenino continúa consolidándose como una fuerza clave en la economía peruana. Actualmente, las mujeres lideran el 42 % de las pequeñas y medianas empresas (pymes) formales en el país, según datos del Ministerio de la Producción, una cifra que refleja su creciente participación en la creación y gestión de negocios.
Este protagonismo no solo impulsa la innovación en distintos sectores, sino que también contribuye a la generación de empleo, la formalización empresarial y la estabilidad económica de miles de familias.
De acuerdo con especialistas, el liderazgo femenino en el ámbito empresarial ha ido ganando terreno en los últimos años, pese a que muchas emprendedoras aún enfrentan desafíos como el acceso a financiamiento, la falta de capacitación o la incertidumbre frente a la inversión inicial.
Obstáculos al iniciar un negocio
Para muchas mujeres, dar el primer paso hacia el emprendimiento puede resultar complejo. Las dudas sobre los costos de inversión, la sostenibilidad del negocio o la posibilidad de obtener ingresos estables suelen convertirse en barreras que frenan el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales.
En ese contexto, contar con información clara, formación productiva y herramientas de gestión puede marcar la diferencia al momento de iniciar un negocio.
Con ese objetivo, la empresa Molitalia, en alianza con la ONG TANI, impulsa la tercera edición del programa educativo “Tú tienes pasta para inspirar”, una iniciativa orientada a fortalecer la autonomía económica de madres, adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Claves para emprender con éxito
Desde su experiencia en formación productiva, Sara Cifuentes, directora ejecutiva de la ONG TANI, señala que existen aspectos fundamentales que pueden ayudar a iniciar un emprendimiento con bases sólidas.
“Emprender no solo implica tener una idea, sino también planificar, organizar los recursos y validar el producto en el mercado”, explica.
Entre las principales recomendaciones destacan:
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Definir una propuesta clara y viable: identificar qué producto o servicio se ofrecerá y cuál será su valor diferencial.
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Conocer los costos reales del negocio: considerar insumos, tiempo de producción, transporte y otros gastos antes de fijar precios.
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Separar las finanzas personales del negocio: llevar un registro básico de ingresos y egresos facilita la toma de decisiones.
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Probar el producto con clientes cercanos: recoger opiniones permite mejorar la calidad y competitividad.
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Crecer de manera progresiva: reinvertir parte de las ganancias ayuda a consolidar el negocio de forma sostenible.
Emprendimiento y desarrollo social
Iniciativas de capacitación como este programa buscan transformar habilidades cotidianas en oportunidades de generación de ingresos, fortaleciendo las capacidades productivas y de gestión de las participantes.
Especialistas señalan que promover el emprendimiento femenino no solo tiene impacto económico, sino también efectos positivos en el desarrollo social, la autonomía financiera y el bienestar de las familias.
En un contexto donde las mujeres tienen una presencia cada vez mayor en el tejido empresarial, el fortalecimiento de sus capacidades emprendedoras se perfila como un factor clave para el crecimiento inclusivo del país.