
ER.-Cada vez más colegios en el Perú integran a sus currículas actividades que buscan sacar a los estudiantes del aula y acercarlos a nuevas realidades sociales y culturales. Viajes solidarios, trabajos de campo y voluntariados rurales se consolidan como herramientas educativas que, además de reforzar lo académico, fortalecen el desarrollo emocional, social y espiritual de los escolares.
De acuerdo con John Peralta, asesor pedagógico del Colegio de la Inmaculada, estas vivencias generan beneficios concretos en la salud emocional y psicológica de los adolescentes, pues los ayudan a desarrollarse de manera más integral.
Un ejemplo de ello es el programa “Fuera de la Jaula”, cuyo objetivo es que los estudiantes convivan con comunidades distintas, desarrollen empatía y pongan en práctica sus conocimientos en contextos reales.
Beneficios clave de estas experiencias educativas
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Fortalecen la autoestima: Los alumnos ganan confianza al comprobar que sus acciones generan un impacto positivo en otras personas.
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Reducen el estrés y la ansiedad: El contacto con la naturaleza y la vida rural contribuye al bienestar emocional.
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Desarrollan empatía: Convivir con comunidades vulnerables sensibiliza a los jóvenes y despierta una mirada más humana y compasiva.
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Dan sentido de propósito: Los proyectos con impacto social muestran a los estudiantes que sus conocimientos pueden generar cambios reales.
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Fomentan la resiliencia: Adaptarse a condiciones distintas y resolver imprevistos en campo fortalece su capacidad de superar dificultades.
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Mejoran las habilidades sociales: La convivencia y el trabajo en equipo potencian la comunicación, la solidaridad y el liderazgo.
Cada año, los alumnos de cuarto de secundaria del Colegio de la Inmaculada participan en este programa viajando a distintas regiones del país. En su última edición, estuvieron en Ayacucho, donde convivieron con ocho comunidades campesinas en un proceso de inmersión que les permitió comprender la vida cotidiana desde adentro.
“Los estudiantes descubrieron a Dios en el rostro de los niños que buscaban jugar con ellos y en la generosidad del hombre del campo que comparte lo poco que tiene. Esta experiencia forma jóvenes más humanos, empáticos y comprometidos con su país”, destacó Peralta.
El Colegio de la Inmaculada, fundado en 1878, mantiene un firme compromiso con la formación integral de sus alumnos, sumando a la excelencia académica propuestas innovadoras que refuercen el desarrollo humano y social de las nuevas generaciones.