
ER.- Alrededor del 85 % de los casos de cáncer en el Perú se detectan en etapas avanzadas, una situación que continúa representando uno de los principales desafíos para el sistema de salud. De acuerdo con cifras de la Liga Contra el Cáncer y de la Dirección de Prevención y Control del Cáncer (DPCAN) del Ministerio de Salud, el diagnóstico tardío limita las posibilidades de tratamiento oportuno y reduce las probabilidades de supervivencia.
A este panorama se suma que el 41,4 % de los peruanos mayores de 15 años presenta al menos una comorbilidad, como obesidad, diabetes o hipertensión arterial, condiciones que muchas veces permanecen sin diagnóstico debido a la escasa cultura preventiva y a la limitada realización de controles médicos periódicos.
La problemática también afecta a la población infantil. Según datos del Instituto Nacional de Salud, uno de cada cinco escolares evaluados durante 2025 presenta anemia, mientras que la prevalencia de esta condición en niños de entre 6 y 35 meses continúa por encima del 35 % a nivel nacional.
Ante este escenario, los especialistas resaltan la importancia de los tamizajes médicos, que permiten identificar enfermedades o factores de riesgo antes de la aparición de síntomas. Estas evaluaciones incluyen controles de glucosa, presión arterial y perfil lipídico, así como pruebas para detectar anemia, desnutrición y diversos tipos de cáncer, entre ellos los de mama y cuello uterino.
Sin embargo, uno de los principales obstáculos continúa siendo la baja asistencia de los pacientes a las campañas preventivas.
«Uno de los principales problemas en campañas preventivas es el ausentismo y la baja capacidad de contacto con pacientes. Esto se debe a que muchos sistemas de salud todavía dependen de llamadas manuales, registros dispersos y seguimientos fragmentados. El reto no es únicamente realizar más tamizajes, es lograr que las personas completen el proceso preventivo y lleguen efectivamente a su evaluación médica», señaló Mauricio Paba, Chief Expansion Officer de Coco Tech.
En ese contexto, diversas instituciones vienen incorporando herramientas de automatización e inteligencia artificial para optimizar la gestión de campañas preventivas. Estas tecnologías permiten identificar poblaciones de riesgo, automatizar convocatorias, enviar recordatorios mediante canales digitales y realizar un seguimiento continuo de los pacientes sin incrementar significativamente la carga operativa.
De acuerdo con la empresa, experiencias implementadas en países como Costa Rica muestran que el uso de plataformas digitales puede mejorar la participación en programas de prevención. En un programa de tamizaje para cáncer de cuello uterino desarrollado junto al sistema público de salud, la automatización permitió gestionar más de 17 mil citas y alcanzar una tasa de asistencia del 71 %, facilitando que cerca de 9 mil mujeres accedieran a evaluaciones médicas.
Paba sostuvo que la incorporación de tecnología puede contribuir a reducir el abandono de los procesos preventivos y favorecer diagnósticos más oportunos. «Detectar una enfermedad a tiempo puede cambiar completamente el resultado para un paciente. Cuando las campañas preventivas logran mayor alcance y continuidad, reducen complicaciones médicas y disminuye el impacto económico y social que generan las enfermedades crónicas en las familias y en el sistema de salud», afirmó.
Especialistas coinciden en que fortalecer la cultura preventiva, ampliar el acceso a los tamizajes y aprovechar las herramientas tecnológicas disponibles son medidas que pueden contribuir a mejorar el diagnóstico oportuno y reducir la carga de enfermedades crónicas y cáncer en el país.



