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MÁS DEL 70 % DE LOS TRABAJADORES EN PERÚ PERMANECE EN LA INFORMALIDAD

ER.- Más de siete de cada diez trabajadores peruanos continúan desempeñándose en la informalidad, una condición que limita el acceso a beneficios laborales, seguridad social y mayores oportunidades de desarrollo económico. Especialistas advierten que uno de los principales desafíos para revertir esta situación es impulsar inversiones capaces de generar empleo formal y dinamizar las economías locales.

Según información difundida por la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), cerca de 18 millones de personas integran la población ocupada en el país; sin embargo, una proporción significativa trabaja sin acceso a derechos laborales básicos ni ingresos estables.

«Más del 70 % de trabajadores en nuestro país se desempeña en condiciones de informalidad, sin acceso a seguridad social, beneficios laborales ni ingresos predecibles que les permitan planificar su futuro económico. Ante ello, generar más empleo formal sigue siendo un desafío para el país. La falta de nuevos proyectos, las inversiones que se paralizan y las dificultades para impulsar actividades económicas de largo plazo limitan la creación de puestos de trabajo con estabilidad, beneficios y mayores oportunidades para los trabajadores», afirmó Oswaldo Molina, profesor de Economía de la Universidad del Pacífico.

El especialista recordó que el sector privado concentra el 76,5 % del empleo formal en el Perú, de acuerdo con la Encuesta Permanente de Empleo Nacional 2024. Esta cifra comprende a trabajadores asalariados, independientes y empleadores que desarrollan sus actividades dentro del marco de la formalidad.

Molina explicó que la generación de empleo formal no se limita a las grandes empresas, sino que también beneficia a pequeños negocios y proveedores que participan en las cadenas productivas. Señaló que cuando una empresa inicia o amplía un proyecto aumenta la demanda de servicios como transporte, alimentación, hospedaje, mantenimiento y seguridad, lo que crea nuevas oportunidades para emprendedores y pequeñas empresas de las zonas donde se desarrollan estas inversiones.

«Cuando una empresa formal, grande o pequeña, apuesta por ampliar sus operaciones o iniciar un nuevo proyecto se generan oportunidades con mayor estabilidad y protección para los trabajadores. A diferencia de la informalidad, donde los ingresos suelen ser más inestables, el empleo formal permite acceder a seguro de salud, pensiones y vacaciones pagadas. Además, este tipo de inversiones suele impulsar cadenas de servicios y proveedores que pueden sostener su crecimiento en el tiempo», indicó.

El economista advirtió que la paralización de inversiones también tiene efectos sobre el empleo y la actividad económica local, al reducir las oportunidades para trabajadores, proveedores y pequeños negocios que dependen de estos proyectos.

«Las inversiones que generan empleo formal no se deciden de un día para otro. Son apuestas de largo plazo que solo ocurren cuando existen condiciones mínimas de estabilidad y confianza. Cuando esa confianza se pierde, no solo se frenan proyectos empresariales: también se reducen las oportunidades para miles de trabajadores, pequeños negocios y familias que dependen de una economía capaz de crecer y generar empleo de calidad», concluyó.

Especialistas coinciden en que fortalecer el clima de inversión y promover proyectos productivos sostenibles son factores determinantes para ampliar el empleo formal y reducir los elevados niveles de informalidad que aún caracterizan al mercado laboral peruano.

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