SALUD

DIAGNÓSTICOS TARDÍOS DE CÁNCER EVIDENCIAN FALLAS EN LA PREVENCIÓN DEL SISTEMA DE SALUD

ER.- En Perú, cerca del 70% de mujeres son diagnosticadas con cáncer en etapas avanzadas, según el Observatorio Oncológico de la asociación Por un Perú sin Cáncer. En ese contexto,  la organización alerta sobre un sistema que prioriza la reacción frente a la enfermedad en lugar de la prevención y la detección temprana.

El diagnóstico tardío continúa siendo uno de los principales desafíos en la atención del cáncer en el país. De acuerdo con la información recogida por el Observatorio Oncológico, un alto porcentaje de casos se detecta en estadios III y IV, lo que reduce significativamente las probabilidades de tratamiento exitoso.

A esta situación se suman demoras en el acceso a la atención. Según indicó Gianina Orellana, presidenta de la organización, los pacientes pueden esperar entre seis y nueve meses desde la sospecha hasta el inicio del tratamiento, superando ampliamente el estándar internacional de 60 días.

“Cerca del 70% de mujeres son diagnosticadas con cáncer en estadios III y IV, lo que reduce drásticamente sus probabilidades de curación”, señaló Orellana. Añadió que este escenario incrementa los costos de atención, satura los servicios de salud y genera impactos sociales en las familias.

El problema no solo responde a limitaciones del sistema, sino también a una cultura preventiva aún débil. En muchos casos, las personas acuden a los servicios de salud cuando los síntomas ya son evidentes, lo que dificulta una intervención oportuna.

“En el Perú seguimos llegando tarde. La prevención no puede seguir siendo un discurso, tiene que convertirse en una política real”, afirmó la especialista.

Factores como el acceso desigual a servicios de salud, la falta de chequeos médicos regulares y la escasa información disponible continúan ampliando las brechas, especialmente en regiones fuera de los principales centros urbanos. En estos contextos, acceder a controles básicos puede implicar largos desplazamientos y tiempos de espera que retrasan diagnósticos clave.

En ese escenario, el enfoque preventivo aparece como una estrategia central para mejorar los resultados en salud pública. La detección temprana no solo incrementa las probabilidades de supervivencia, sino que también reduce la necesidad de tratamientos complejos y costosos.

Finalmente, los especialistas coinciden en la necesidad de fortalecer la educación en salud, promover chequeos preventivos y garantizar un acceso oportuno a servicios médicos como parte de una política pública sostenible.

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