
ER.- La obesidad se ha consolidado como un problema estructural en Perú, con efectos tanto en la salud como en la economía. Según el Ministerio de Salud, la doble carga de la malnutrición —que incluye sobrepeso y obesidad— representa un costo superior a los 10,500 millones de dólares, equivalente al 4,6% del Producto Bruto Interno (PBI).
De ese total, más de 4,000 millones de dólares están directamente asociados al sobrepeso y la obesidad, debido a gastos en atención médica, pérdida de productividad y muertes prematuras, de acuerdo con estimaciones del MINSA y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
El impacto de esta enfermedad no se limita a los costos económicos. La obesidad está vinculada al desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes tipo 2, la hipertensión y las afecciones cardiovasculares, lo que incrementa la demanda de servicios de salud y reduce la calidad de vida de la población.
“El país pierde vidas, años de salud y recursos económicos por una enfermedad que en muchos casos puede prevenirse”, advirtió Ray Ticse, especialista del Hospital Nacional Cayetano Heredia. Según explicó, el aumento del ausentismo laboral y la disminución del rendimiento también impactan directamente en la productividad nacional.
En la misma línea, Gianina Orellana, presidenta de la Iniciativa Por Tu Salud, señaló que la obesidad “no solo afecta a las personas, sino al país en su conjunto”, al incidir en el sistema de salud y en la economía.
A pesar de su impacto, se trata de una condición prevenible. Sin embargo, su prevalencia continúa en aumento, influenciada por factores como el consumo de alimentos ultraprocesados, el sedentarismo y entornos que no favorecen hábitos saludables.
Este escenario plantea desafíos para las políticas públicas, especialmente en prevención, promoción de estilos de vida saludables y acceso a servicios de salud oportunos. De no adoptarse medidas integrales, el impacto económico y social podría incrementarse en los próximos años.
En paralelo, se impulsan iniciativas de sensibilización orientadas a promover la detección temprana y mejorar el acceso a información. Estas acciones buscan también reducir el estigma asociado a la obesidad y fomentar un enfoque que la reconozca como una enfermedad crónica.
En un contexto donde la sostenibilidad del sistema de salud y la productividad del país están en juego, especialistas coinciden en que la prevención de la obesidad es un eje clave para el desarrollo social y económico del Perú.
