
ER.- Cada 21 de marzo se conmemora el Día Mundial de las Fragancias, una fecha que pone en valor el papel de los aromas en la vida cotidiana y su relación con la identidad personal. Especialistas señalan que la elección de un perfume no solo responde a una preferencia estética, sino también a la forma en que las personas buscan expresar emociones y proyectar su personalidad.
Diversas investigaciones respaldan la influencia del olfato en la memoria y las emociones. Un estudio de la Universidad Rockefeller indica que las personas pueden recordar hasta el 35 % de lo que huelen, lo que evidencia la estrecha relación entre los aromas y las experiencias personales.
En ese contexto, Verónica Kato, perfumista exclusiva y líder de la Unidad de Creación de Perfumes de Natura, explica que seleccionar un perfume no depende únicamente del olfato, sino también de comprender qué sensaciones queremos transmitir. “Un perfume comunica. Las personas no solo buscan un aroma agradable, sino una fragancia que proyecte quiénes son. Por eso, también es importante aplicarlo correctamente, por ejemplo en puntos de pulso como muñecas o cuello, donde el calor de la piel ayuda a que las notas se desarrollen mejor”, señala.
La especialista recomienda considerar varios factores al momento de elegir un perfume. En primer lugar, identificar las emociones que se desean proyectar, ya que las notas florales suelen asociarse con romanticismo, mientras que las frescas transmiten energía. También es importante reconocer las familias olfativas con las que cada persona se siente más cómoda, como las cítricas, dulces o amaderadas.
Otro aspecto clave es el contexto de uso. Las fragancias ligeras suelen ser más adecuadas para el día o climas cálidos, mientras que los aromas intensos destacan en la noche o en ocasiones especiales. Asimismo, se aconseja probar el perfume en la piel y esperar unos minutos para percibir su evolución antes de tomar una decisión.
Finalmente, los especialistas coinciden en que la elección debe responder a una conexión personal más que a tendencias. “El perfume debe acompañar la historia de cada persona y generar bienestar al usarlo”, añadió Kato.
En un contexto donde el consumo se orienta cada vez más hacia la personalización, la perfumería se consolida como una herramienta de expresión individual que va más allá de lo sensorial.



