
ER.-Perú atraviesa un momento decisivo en su transición hacia energías limpias. En 2023, el 53 % de la generación eléctrica nacional provino de fuentes renovables —principalmente hidráulica, eólica y solar—, según datos del Ministerio de Energía y Minas y el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES).
Sin embargo, la infraestructura de transmisión y distribución no avanza al mismo ritmo. De acuerdo con Osinergmin, el país registró pérdidas de distribución equivalentes al 9,8 % de la energía en 2023, lo que impacta en la eficiencia del sistema y en los costos finales para los usuarios.
La presión aumenta con el crecimiento de las energías renovables no convencionales: en 2024, la generación eólica se expandió 66 % y la solar 32 %, impulsadas por nuevos proyectos. El COES ya ha aprobado estudios de preoperatividad para más de 22.900 MW de capacidad renovable futura, pero gran parte de ese potencial corre el riesgo de desaprovecharse si la red no se moderniza.
Las consecuencias de no hacerlo son claras: pérdida de competitividad frente a países con redes inteligentes y dificultades para cumplir los compromisos climáticos, además de limitar la oferta de energía limpia para sectores estratégicos como la minería y la industria.
“Es indispensable modernizar la infraestructura eléctrica nacional no solo para reducir pérdidas y evitar interrupciones, sino para integrar plenamente la energía renovable que el país necesita para su desarrollo sostenible”, advierte Roberto Lepín, director de Servicios para el Clúster Andino Sur en Schneider Electric.
La modernización de las redes es, además, una decisión estratégica: permite mayor eficiencia, confiabilidad del suministro ante la variabilidad climática, tarifas más justas y la integración de tecnologías de almacenamiento y automatización.
En este camino, soluciones como EcoStruxure Grid de Schneider Electric buscan ofrecer una hoja de ruta hacia redes inteligentes y resilientes, aprovechando el Internet de las Cosas (IoT), la digitalización y equipos libres de gases contaminantes, claves para un modelo energético más sostenible y competitivo.



