
ER.-En una ciudad rodeada de ríos pero donde el 60 % de su población no accede a agua potable, Iquitos se prepara para acoger la Cumbre Amazónica del Agua, del 1 al 3 de octubre. El evento es organizado por la Vicaría del Agua del Vicariato Apostólico de Iquitos, con el respaldo de más de diez organizaciones nacionales e internacionales.
La cita busca visibilizar la crítica situación del agua en la Amazonía, amenazada por derrames petroleros, minería ilegal, sobrepesca y químicos usados en cultivos ilícitos, factores que deterioran la vida acuática, la biodiversidad y la seguridad alimentaria.
Barbara Fraser, coordinadora de la Vicaría del Agua, advirtió que “casi todas las ciudades amazónicas enfrentan sequías e inundaciones cada vez más frecuentes, vinculadas directamente al cambio climático”, y destacó la urgencia de proteger las fuentes hídricas de la región frente a la contaminación y la sobreexplotación.
Minería ilegal y contaminación alarmante
Un informe de Conservación Amazónica (ACCA) señala que la minería ilegal se ha expandido en zonas críticas como la cuenca del Chinchipe (frontera con Ecuador), la triple frontera del Putumayo (con Colombia) y Madre de Dios (con Bolivia). En Perú, esta actividad ya afecta nueve regiones amazónicas, entre ellas Loreto, Huánuco y San Martín, poniendo en riesgo áreas naturales protegidas y más de 200 cuerpos de agua.
En el río Nanay, estudios revelan que 8 de cada 10 personas presentan niveles elevados de mercurio por el consumo de agua y pescado contaminados. A esto se suma la deforestación: más de 100,000 hectáreas de bosque tropical han sido destruidas en la última década a causa de la minería ilegal.
Un espacio de reflexión y acción
La Cumbre Amazónica del Agua reunirá a líderes indígenas, activistas ambientales, académicos, estudiantes y representantes de la Iglesia católica de países como Colombia, Ecuador, Bolivia, Brasil y El Salvador. Durante tres días, compartirán experiencias y propuestas para enfrentar la crisis hídrica y promover la protección de los ríos amazónicos, considerados las “venas de la Amazonía” y vitales para el clima y la biodiversidad mundial.
El encuentro busca generar conciencia y compromisos concretos frente a una amenaza que no solo afecta a los ecosistemas, sino también a la salud, la seguridad alimentaria y el futuro de las comunidades amazónicas.