
ER.- En un país altamente sísmico como el Perú, la ocurrencia constante de movimientos telúricos mantiene en alerta a autoridades, empresas y ciudadanía. Según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), durante el 2025 se registraron más de 830 sismos a nivel nacional, una cifra que confirma la permanente actividad tectónica en el territorio y que no descarta la posibilidad de un evento de mayor magnitud.
Los sismos moderados no liberan necesariamente la energía acumulada en las placas, por lo que la amenaza sísmica continúa latente. En ese escenario, la preparación y el mantenimiento adecuado de la infraestructura corporativa adquieren especial relevancia, considerando que en estos espacios convergen trabajadores, proveedores y visitantes, además de activos críticos para la operación de las empresas.
Desde la empresa de facility management Tgestiona, la Jefa de Safety, Geraldine Nuñez, sostuvo que la prevención debe integrarse en la toma de decisiones corporativas. “La prevención sísmica no debe verse solo como un costo, sino como una inversión estratégica que protege a las personas, reduce pérdidas económicas y acorta los tiempos de recuperación ante una emergencia”, afirmó.
La especialista indicó que una adecuada gestión comienza por identificar y priorizar los riesgos críticos, tanto estructurales como no estructurales. Estos últimos —como techos falsos, luminarias, sistemas eléctricos o mobiliario— suelen ser responsables de lesiones durante los sismos. “Gestionar anticipadamente estos elementos disminuye el riesgo de accidentes y evita interrupciones prolongadas de las operaciones”, explicó.
Asimismo, subrayó la importancia del mantenimiento preventivo continuo para detectar fisuras, deterioro de materiales, sobrecargas o modificaciones no contempladas en el diseño original del edificio. “El envejecimiento de la infraestructura y los cambios de uso pueden incrementar la vulnerabilidad si no se evalúan oportunamente”, precisó.
Otra de las recomendaciones apunta a realizar revisiones periódicas del estado estructural por parte de profesionales especializados, evaluando columnas, vigas, muros y el diseño sismorresistente. Estas inspecciones permiten identificar posibles debilidades y adoptar medidas correctivas antes de que se produzca una emergencia.
“Una gestión preventiva e integral no elimina el riesgo sísmico, pero sí reduce significativamente su impacto y puede marcar la diferencia entre una situación controlada y una interrupción crítica del negocio”, concluyó Nuñez.
En un contexto donde la actividad sísmica es constante, expertos coinciden en que la planificación, el mantenimiento técnico y la evaluación especializada forman parte de una cultura de prevención que resulta clave para la sostenibilidad empresarial y la protección de vidas.