
ER.-El pasado 7 de agosto, la organización Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) anunció una modificación en su programa de certificación “Belleza Sin Conejos” (Beauty Without Bunnies). Desde ahora, solo las empresas que operen en Estados Unidos, Canadá, Alemania o India podrán acceder al sello, lo que implica que PETA dejará de evaluar y aprobar a las marcas de otros países.
Según explicó la entidad, la decisión responde a las exigencias regulatorias de la Unión Europea bajo el Reglamento REACH, que obliga a realizar pruebas en animales en ciertos ingredientes químicos presentes en cosméticos. Esto podría generar conflictos en las certificaciones, por lo que la organización decidió restringir el alcance global de su programa.
La medida tendrá un fuerte impacto en América Latina, donde 64% de las marcas perderán el sello cruelty free de PETA: un 58% en Brasil, 30% en Argentina, 14% en Chile, 12% en México, 11% en Perú y 19% en Colombia.
“Más de 180 marcas de la región saldrán del listado, pese al esfuerzo que la industria ha realizado para desarrollar procesos libres de pruebas en animales”, señaló Camila Cortínez, directora general de Te Protejo, organización que promueve la cosmética ética en Latinoamérica.
Frente a este escenario, Te Protejo ofrece un programa de certificación alternativo para las marcas de la región, con estándares internacionales, auditorías internas y verificación documental de proveedores. Esta certificación existe desde 2013 y ya cuenta con más de 190 marcas certificadas.
La organización anunció además un programa de transición válido hasta el 31 de octubre, que permitirá a las marcas mantener su compromiso con la cosmética libre de crueldad animal y aparecer en el listado de empresas cruelty free con presencia en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.
El mercado cosmético latinoamericano sigue en crecimiento: se proyecta que para fines de 2025 generará más de US$48 mil millones. Actualmente, siete países de la región —Chile, México, Brasil, Colombia, Guatemala, Ecuador y Panamá— ya han prohibido la experimentación en animales para cosmética, mientras que el 71% de los consumidores peruanos se declara en contra de estas prácticas.