
ER.-En el Perú, la prevención sigue siendo una tarea pendiente en diversos ámbitos de la vida cotidiana. Desde el sistema de salud hasta la preparación para enfrentar la muerte, el enfoque preventivo es todavía débil y fragmentado. Así lo revelan distintos informes y especialistas que alertan sobre los altos costos, tanto humanos como económicos, de seguir postergando decisiones clave.
Según el estudio “Percepciones de los peruanos sobre el sistema de salud” elaborado por Ipsos en mayo de 2025, el 32% de la población identifica la falta de inversión en medicina preventiva como uno de los principales problemas del sistema sanitario. Pero el déficit en prevención no se limita al ámbito de la salud. La Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) ya advertía en 2023 la ausencia de una cultura preventiva frente a desastres naturales, señalando que “cuando ocurre la emergencia, volvemos al círculo vicioso, pero nadie se hace responsable”.
Este patrón reactivo se repite en educación, transporte, medio ambiente y, dolorosamente, también frente a la muerte. En octubre de 2024, un informe de Latina Noticias reveló que los gastos funerarios en Lima pueden superar los 50 mil soles. Cada día, cientos de familias enfrentan la pérdida de un ser querido sin planificación previa ni respaldo económico, lo que agudiza el impacto emocional y financiero del duelo.
Para la psicóloga clínica Maritza Figueroa, existe una negación cultural hacia la muerte. “Esto produce una angustia en el ser humano. Si no hablamos del duelo y de la muerte, no estamos preparados ni para afrontarla nosotros mismos”, advierte. La falta de diálogo, señala, deja a las personas vulnerables emocional y prácticamente.
La muerte es inevitable, pero no por ello debe abordarse desde la improvisación. Paolo Olcese, socio del Grupo Muya y empresario con más de dos décadas en el sector exequial, considera que planificar con anticipación es un acto de amor y responsabilidad. “Nuestros seres queridos no deberían enfrentar trámites engorrosos ni preocupaciones económicas adicionales en momentos difíciles”, subraya.
Desde su experiencia al frente de camposantos como Esperanza Eterna, Olcese promueve una cultura de prevención con enfoque humano y financiero. “Prevenir no es un lujo. Es una necesidad. Desde Grupo Muya ofrecemos planes que brindan tranquilidad, protección financiera y flexibilidad, porque creemos que prevenir es amar”, concluye.
El reto de instaurar una verdadera cultura preventiva en el Perú sigue vigente. Requiere del compromiso articulado entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil para dejar atrás la improvisación y avanzar hacia un modelo donde la previsión y el cuidado ocupen el lugar que merecen.