
ER.-En la región La Libertad, se desarrolla una de las iniciativas más ambiciosas de conservación ambiental del país: el vivero de quina más grande del Perú, que ya ha producido 67,680 plantones de esta especie emblemática del escudo nacional, actualmente en situación de amenaza.
De este total, 21,000 plantones ya fueron trasladados a campos definitivos en los distritos altoandinos de Cochorco (16,000), Pías (4,000) y Pataz (1,000). El vivero forma parte del programa “Ecosistema Vivo: Conservación con Especies Forestales”, liderado por la Asociación Pataz con el respaldo de la Compañía Minera Poderosa, con el objetivo de restaurar ecosistemas altoandinos y fortalecer la conexión entre las comunidades y su entorno natural.
Ciencia, innovación y compromiso local
La recuperación de la quina ha enfrentado desafíos técnicos por tratarse de una especie vulnerable y con exigencias específicas para su cultivo. Sin embargo, el área de Investigación Agraria de la Asociación Pataz, con financiamiento de Poderosa, ha desarrollado protocolos silviculturales adaptados a la sierra liberteña, logrando avances significativos en su multiplicación y adaptación al entorno.
Un elemento clave del proyecto es la participación comunitaria: agricultores locales han sido capacitados y acompañados técnicamente en el proceso de instalación y cuidado de los plantones. Esta inclusión fortalece una visión compartida de desarrollo sostenible y conservación del patrimonio natural.
Modelo replicable para la restauración ambiental
“Ecosistema Vivo” se posiciona como un modelo exitoso y replicable de gestión forestal con enfoque ambiental, al combinar producción agraria, restauración ecológica e involucramiento comunitario. El proyecto demuestra que desde el sector agrario es posible liderar respuestas concretas ante la crisis climática, con impacto social y ambiental de largo plazo.
“La Asociación Pataz y Compañía Minera Poderosa reafirman su compromiso con un desarrollo agrario sostenible, contribuyendo activamente a la restauración ecológica y al fortalecimiento de la biodiversidad en los Andes liberteños”, expresó Jimena Sologuren, subgerente de Responsabilidad y Comunicaciones de la minera.
Esta experiencia no solo busca reforestar, sino también revalorar la quina como símbolo nacional, articulando ciencia, innovación y compromiso local en favor de un futuro más verde.