
ER.- La temporada de lluvias en el Perú no solo deja a su paso huaicos, inundaciones y daños materiales, sino que también expone graves riesgos eléctricos en viviendas y comercios, especialmente en zonas urbanas y periurbanas donde las instalaciones no están preparadas para condiciones extremas de humedad y lodo.
Entre febrero y marzo, varias regiones del país enfrentan desbordes de ríos y deslizamientos que afectan la infraestructura eléctrica. En este contexto, especialistas advierten que fallas en las instalaciones pueden derivar en cortocircuitos, electrocuciones e incluso incendios, cuando el agua entra en contacto con sistemas eléctricos vulnerables.
Kevin Chancavilca, ingeniero de producto de Conductores Eléctricos CELSA, explica que durante estos eventos pueden presentarse distintos peligros, como electrización de estructuras metálicas, caída de líneas de media y baja tensión, cortocircuitos por inundación y fallas en el sistema de puesta a tierra.
“El problema se agrava en zonas donde las instalaciones eléctricas no han sido diseñadas para soportar condiciones de humedad extrema o el ingreso de lodo”, advierte.
Instalaciones deficientes aumentan el peligro
Uno de los errores más comunes detectados en viviendas y pequeños negocios es la instalación de tomacorrientes demasiado cerca del suelo.
“Uno de los errores más frecuentes es colocar tomacorrientes a solo 30 centímetros del piso. Ante una inundación leve, quedan sumergidos casi de inmediato”, explica Chancavilca.
El especialista también señala que muchas viviendas cuentan únicamente con llaves térmicas, dispositivos que protegen el cableado ante sobrecargas, pero que no evitan descargas eléctricas en personas.
“Muchos predios no tienen interruptores diferenciales, que son los únicos dispositivos capaces de detectar fugas de corriente y cortar la energía antes de que una persona sufra una descarga”, precisa.
El agua como conductor de electricidad
Durante un huaico o inundación, el agua se convierte en un factor de alto riesgo eléctrico. Según el especialista, el agua mezclada con lodo, sales y residuos actúa como un conductor de baja impedancia, lo que altera las condiciones de seguridad de las instalaciones.
Entre las señales de alerta que podrían indicar un problema eléctrico se encuentran destellos azulados en postes o tableros, manchas oscuras en tomacorrientes o la presencia de humo leve, signos que deben tomarse como advertencias inmediatas de peligro.
Medidas de prevención
Frente a estos escenarios, los especialistas recomiendan adoptar medidas preventivas antes, durante y después de eventos climáticos extremos.
Entre las principales recomendaciones destacan:
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Elevar el tablero eléctrico general a una altura mínima de 1,80 metros en zonas propensas a inundaciones.
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Instalar interruptores diferenciales para detectar fugas de corriente.
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Sellar canalizaciones expuestas y proteger el cableado.
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Rotular correctamente las llaves térmicas para facilitar su identificación en emergencias.
Durante el ingreso de agua o lodo, se recomienda cortar el suministro eléctrico desde el interruptor general y desenchufar los equipos electrónicos para evitar daños por sobretensión.
Después del evento, el especialista advierte que no se debe restablecer la energía de inmediato.
“Es indispensable realizar una inspección técnica, retirar los residuos de lodo y permitir un secado total de al menos 24 a 48 horas antes de volver a energizar la instalación”, explica.
Importancia de materiales certificados
Chancavilca también subraya que el uso de cables eléctricos certificados puede marcar la diferencia en situaciones de emergencia.
Según explica, un cable de calidad permite que los sistemas de protección detecten fallas y corten la energía a tiempo, mientras que materiales de baja calidad pueden mantener el riesgo activo y aumentar la probabilidad de accidentes.
Por ello, recomienda que las instalaciones eléctricas, especialmente en zonas vulnerables, se alineen con el Código Nacional de Electricidad y normas técnicas diseñadas para condiciones ambientales severas.
“En una inundación o huaico, la electricidad puede matar mucho antes que el agua. La prevención es una medida de supervivencia”, advierte el especialista.
Finalmente, el experto hizo un llamado a fortalecer la cultura de prevención y a promover la corresponsabilidad entre familias, técnicos y autoridades para reducir los riesgos eléctricos durante emergencias climáticas.