
ER.- La inoperatividad de equipos médicos continúa afectando la atención en hospitales de alta demanda, generando retrasos en exámenes de apoyo al diagnóstico y postergando la detección oportuna de enfermedades como cáncer, accidentes cerebrovasculares y traumatismos severos.
Diversos informes de organismos de control advierten que un porcentaje significativo de equipos biomédicos en establecimientos públicos presenta fallas de operatividad. Las principales causas no estarían asociadas a la falta de tecnología, sino a deficiencias en mantenimiento, planificación y gestión técnica.
El Dr. Nain Ramos Álvarez, director de la carrera de Ingeniería Biomédica de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), señaló que estos problemas evidencian debilidades estructurales en los modelos de gestión de tecnología sanitaria dentro de los hospitales. Según indicó, la ausencia de una administración técnica especializada impacta directamente en la continuidad de los servicios y en la calidad de atención a los pacientes.
De acuerdo con el especialista, una adecuada gestión tecnológica permite reducir los tiempos de inoperatividad, optimizar recursos, prolongar la vida útil de los equipos y garantizar diagnósticos y tratamientos oportunos y seguros. Para ello, propone implementar modelos formales de Gestión de Tecnología Sanitaria (GTS) que incluyan programas de mantenimiento preventivo y predictivo.
Asimismo, recomienda establecer indicadores clave de desempeño (KPI) que permitan medir la eficiencia operativa, como la disponibilidad de equipos, el tiempo medio entre fallas (MTBF) y el tiempo medio de reparación (MTTR). Estos parámetros facilitan la toma de decisiones basadas en datos y mejoran la planificación presupuestal y técnica.
El especialista también subrayó la importancia de incorporar ingenieros biomédicos en los comités de gestión hospitalaria, especialmente en contextos de alta demanda como pandemias o desastres naturales. En estas situaciones, la gestión eficiente de ventiladores mecánicos, tomógrafos y sistemas de soporte vital resulta determinante para garantizar la capacidad de respuesta del sistema de salud.
La operatividad continua de la tecnología médica no solo optimiza la atención hospitalaria, sino que incide directamente en la seguridad del paciente y en la reducción de riesgos clínicos. Especialistas coinciden en que fortalecer la gestión hospitalaria con enfoque técnico es un paso clave para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de los servicios de salud.