
ER.- En el Perú, miles de pequeños negocios operan sin mecanismos formales de protección frente a enfermedades, accidentes o eventos climáticos extremos. En un contexto de alta informalidad y limitada cobertura de seguros, la interrupción de ingresos puede comprometer seriamente la continuidad de los emprendimientos.
Frente a este panorama, diversas iniciativas empresariales vienen integrando herramientas de protección financiera y capacitación dentro de sus modelos de negocio, con énfasis en poblaciones vulnerables.
Uno de los enfoques priorizados es el fortalecimiento de la autonomía económica de mujeres emprendedoras en zonas periurbanas y rurales. El programa Fuerza Mujer, desarrollado por Caja Arequipa, ofrece capacitación en educación financiera, comercio digital y gestión de negocios. A través de su componente Kallpa Warmi, promueve la formalización y el acceso al sistema financiero como parte de una estrategia de sostenibilidad productiva.
La protección frente a contingencias personales es otro eje de intervención. En esa línea, la entidad financiera impulsa un seguro orientado a trabajadores independientes que cubre cuotas crediticias en casos de enfermedad o accidente. Este tipo de instrumento busca evitar el sobreendeudamiento y preservar el historial crediticio durante periodos de incapacidad temporal.
El riesgo climático, cuya frecuencia e intensidad han aumentado en los últimos años, también forma parte de las estrategias empresariales. Financiera Confianza implementa un programa de seguros climáticos dirigido a emprendedores y pequeños agricultores. La propuesta combina seguros inclusivos con herramientas de geolocalización, mapas de riesgo y educación financiera para mitigar el impacto económico de eventos extremos.
Estas experiencias han sido incluidas en la Lista 2025 de Empresas que Transforman, iniciativa promovida por IPAE Acción Empresarial, Grupo RPP y la Asociación Frieda y Manuel Delgado Parker. El reconocimiento destaca propuestas empresariales que incorporan la atención de desafíos sociales dentro de su estrategia corporativa.
Según los organizadores, la incorporación de mecanismos de protección financiera y capacitación técnica responde a la necesidad de fortalecer la resiliencia económica de sectores tradicionalmente desatendidos, especialmente ante riesgos personales y climáticos.