
ER.-En un contexto marcado por profundos desafíos en materia de inclusión en el trabajo, se realizó el lanzamiento de +Voces, la Cámara de la Diversidad del Perú, una nueva plataforma que busca articular a los distintos actores que hoy cumplen un rol activo en la promoción de la inclusión laboral en el país.
La iniciativa surge en un escenario complejo. El Perú ocupa el puesto 57 en el Índice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial y ha retrocedido 17 posiciones en solo un año. Actualmente, apenas el 13% de los cargos directivos está ocupado por mujeres. A ello se suma que el 87% de las personas con discapacidad y el 81% de la población migrante se desempeñan en la informalidad. En el ámbito de la diversidad sexual y de género, el 30% de las personas LGTBIQ+ ha sufrido acoso sexual en el trabajo, mientras que cada año se reportan más de 300 casos de discriminación étnico-racial. Además, el 62% de las personas afirma haber sido discriminada por edad en entornos laborales.
Frente a esta realidad, +Voces nace como un espacio de articulación que convoca a empresas con buenas prácticas inclusivas, organizaciones que miden, certifican y reconocen la inclusión, así como entidades especializadas en el diseño e implementación de estrategias inclusivas. El objetivo es fortalecer la coherencia, la colaboración y el impacto colectivo de los esfuerzos que ya se vienen desarrollando en el país.
El propósito de la Cámara es claro: trabajar para que cada voz tenga un lugar, una oportunidad y un impacto. Para Sato Tamashiro, integrante del Consejo Directivo de +Voces, la iniciativa surge “para asegurar que todas las personas, en su diversidad, accedan a empleos dignos en espacios respetuosos, donde puedan desarrollarse plenamente, transformar sus vidas y generar un impacto positivo en sus comunidades”.
El lanzamiento de +Voces representa un hito al consolidar un espacio común de diálogo, acción y colaboración en torno a la inclusión laboral. La Cámara parte de la premisa de que la inclusión no es solo una agenda ética, sino también un factor clave para el desarrollo sostenible, la competitividad y la cohesión social del país. En palabras de Marta Ortega, miembro del Consejo Directivo, “la diversidad no se crea, se reconoce. La inclusión sí se diseña. Y cuando no se diseña bien, excluye”.