
ER.-Los edificios concentran cerca del 30% del consumo final de energía a nivel global, según la International Energy Agency (IEA). Sin embargo, entre el 10% y el 30% de ese consumo se pierde debido a infraestructuras eléctricas obsoletas, sistemas de climatización ineficientes y la ausencia de herramientas de monitoreo. En el Perú, esta problemática es especialmente visible en edificaciones comerciales, corporativas y residenciales que aún operan bajo modelos tradicionales, con limitado control y baja eficiencia energética.
El crecimiento de la demanda de iluminación, refrigeración, aire acondicionado y equipamiento eléctrico ha incrementado los costos operativos y evidenciado la urgencia de avanzar hacia edificios más eficientes y sostenibles. La falta de medición y control en tiempo real impide a los administradores conocer el comportamiento del consumo energético, lo que genera desperdicios, aumenta el riesgo de fallas y restringe una toma de decisiones informada.
Para Gabriel Estay, director de Secure Power para el Clúster Andino, la transformación es impostergable. “La electrificación moderna y la gestión digital ya no son iniciativas opcionales. Son tecnologías accesibles que permiten a los edificios operar de manera más eficiente, segura y sostenible. Gracias a los sistemas inteligentes, hoy es posible optimizar cada kilovatio consumido, reducir costos y tomar decisiones basadas en datos reales”, señaló.
Los pilares de la transformación energética
Avanzar hacia una nueva generación de edificaciones requiere comprender los ejes que sostienen esta transición energética y tecnológica. Uno de ellos es la modernización eléctrica, que implica renovar tableros, protecciones, cableado y transformadores para garantizar una distribución segura y estable. Esta actualización permite soportar nuevas cargas, reducir riesgos de fallas, eliminar sobrecalentamientos y preparar la infraestructura para la adopción de tecnologías inteligentes, minimizando las pérdidas energéticas asociadas a sistemas antiguos.
Otro pilar clave es la incorporación de sensores y automatización (IoT). La instalación de sensores de presencia, temperatura, iluminación y calidad del aire posibilita que los sistemas se ajusten automáticamente al uso real de los espacios. Así, por ejemplo, el aire acondicionado puede regular su potencia según la ocupación o la iluminación apagarse cuando no hay actividad, optimizando el consumo energético.
A ello se suman las plataformas de monitoreo energético, como los sistemas de gestión de edificios (BMS/BEMS), que permiten visualizar en tiempo real el consumo, detectar desviaciones, anticipar fallas y optimizar la operación diaria desde un panel digital. Estas herramientas facilitan el mantenimiento predictivo, reducen los tiempos de inactividad y brindan información clave para una gestión más eficiente y estratégica.
La integración de energías limpias completa este ecosistema. Una infraestructura eléctrica eficiente facilita la incorporación de paneles solares, baterías de almacenamiento y equipos de bajo consumo, reduciendo la dependencia de la red eléctrica y los costos mensuales. La combinación de energías renovables con sistemas digitales crea edificios más resilientes y menos expuestos a variaciones tarifarias o picos de demanda.
La modernización eléctrica dejó de ser una proyección a largo plazo para convertirse en una necesidad inmediata. Las organizaciones que inicien este proceso hoy estarán mejor preparadas para afrontar las demandas energéticas de los próximos años. Especialistas recomiendan realizar auditorías energéticas, actualizar la infraestructura eléctrica, integrar sensores y plataformas inteligentes, y evaluar la incorporación de energías renovables de acuerdo con el uso y características de cada edificio.



