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CÓMO IDENTIFICAR A TIEMPO UN GOLPE DE CALOR EN LAS MASCOTAS

ER.- El incremento de las temperaturas durante el verano vuelve a poner en alerta a los dueños de mascotas frente a un riesgo que puede resultar mortal: el golpe de calor. Veterinarios advierten que esta emergencia puede desarrollarse en pocos minutos y afectar con mayor severidad a perros y gatos con características específicas, como razas braquicéfalas (bulldog francés, pug, bóxer), gatos persas, animales con obesidad, cachorros y mascotas adultas mayores.

El golpe de calor ocurre cuando la temperatura corporal del animal supera los 41 °C y pierde la capacidad de autorregularse. A diferencia de las personas, perros y gatos no sudan; su principal mecanismo para disipar el calor es el jadeo y, en menor medida, las almohadillas de sus patas, lo que los hace especialmente vulnerables en ambientes calurosos y poco ventilados.

Especialistas de MSD Animal Health en Perú, advierten que existen señales claras que requieren acción inmediata. Entre las primeras manifestaciones está el jadeo intenso, con la lengua excesivamente extendida y respiración ruidosa, un intento desesperado del animal por enfriarse. Otra señal crítica es el cambio en el color de las encías, que pueden tornarse rojo oscuro, azuladas o muy pálidas, lo que indica una falta grave de oxígeno en los tejidos.

A medida que el cuadro avanza, pueden aparecer tambaleos, vómitos o diarrea repentina, signos de que el sistema nervioso comienza a fallar. En fases más graves, la mascota puede quedar postrada, incapaz de levantarse o responder a estímulos, lo que indica que la temperatura interna supera los 42 °C. En el escenario más extremo, se presentan convulsiones o pérdida de la conciencia, una situación que compromete seriamente la vida del animal y exige atención veterinaria inmediata.

Ante la sospecha de un golpe de calor, los veterinarios recomiendan trasladar al animal de inmediato a un lugar fresco o con sombra, humedecer zonas como orejas, abdomen, ingles y almohadillas con agua tibia —evitando el uso de hielo—, favorecer la ventilación y ofrecer agua en pequeñas cantidades sin forzar la ingesta. Aunque la mascota aparente mejorar, es indispensable acudir a un centro veterinario, ya que el daño interno puede continuar sin ser visible.

El llamado de los especialistas es a la prevención: evitar paseos en horas de mayor radiación solar, nunca dejar a las mascotas dentro de vehículos cerrados y asegurar una adecuada hidratación y ventilación durante los meses más calurosos del año.

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