
ER.- Durante los meses de altas temperaturas, los niños menores de 12 años presentan con mayor frecuencia cuadros gastrointestinales, problemas cutáneos, otitis y molestias respiratorias leves, asociados a cambios bruscos de temperatura, consumo de alimentos en mal estado y exposición prolongada a ambientes húmedos. Así lo advirtió Cynthia Salcedo, directora médica del centro médico de La Positiva Seguros, quien compartió recomendaciones para reducir riesgos en esta temporada.
De acuerdo con la especialista, las actividades acuáticas incrementan la probabilidad de infecciones en oídos y ojos. Por ello, aconsejó utilizar gafas y gorros de natación, secar cuidadosamente los oídos tras el baño y, en algunos casos, emplear tapones para prevenir otitis. La exposición constante al agua, especialmente en piscinas o playas con alta afluencia, puede facilitar la proliferación de bacterias.
Otra de las medidas clave es reforzar la higiene de manos, sobre todo en espacios públicos donde los menores tienen contacto con superficies compartidas como juegos, arena o vestuarios. El lavado frecuente con agua y jabón, antes de ingerir alimentos y después de ir al baño, continúa siendo una de las estrategias más efectivas para evitar infecciones virales y bacterianas.
En cuanto a la alimentación, la especialista recomendó evitar el consumo de productos adquiridos en la vía pública que puedan haber estado expuestos al calor sin adecuada refrigeración. Priorizar alimentos preparados en casa o correctamente conservados reduce el riesgo de intoxicaciones y cuadros gastrointestinales.
La hidratación constante también resulta fundamental. Según explicó Salcedo, un niño deshidratado es más vulnerable a golpes de calor y a episodios febriles. Se recomienda ofrecer agua con frecuencia, incluso si el menor no manifiesta sed, evitar la exposición al sol en horas de mayor radiación y limitar el consumo de bebidas azucaradas o isotónicas.
Finalmente, enfatizó la importancia de aplicar bloqueador solar al menos 20 minutos antes de la exposición y reaplicarlo cada dos horas o después de nadar. El uso de gorros, ropa ligera de manga larga y repelente contra insectos complementa la protección frente a quemaduras, irritaciones cutáneas y picaduras.
La especialista subrayó que prestar atención a los primeros síntomas y acudir oportunamente a un centro de salud permite evitar complicaciones mayores.



