
ER.- El aumento de la temperatura ambiental durante el verano suele ir acompañado de mayor actividad física y cambios en los hábitos diarios. Si bien el ejercicio es una de las principales recomendaciones para mantener una buena salud, realizarlo en contextos de calor intenso puede representar un riesgo cardiovascular si no se adoptan medidas preventivas.
En el Perú, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte. Según el Ministerio de Salud, se registran más de 100 infartos al día y cerca del 30 % de las personas afectadas fallece antes de llegar a un establecimiento de salud.
El médico Julio Muñoz, subgerente de Auditoría Médica de Pacífico Salud, señaló que factores como hipertensión, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, colesterol elevado, estrés crónico, sobrepeso y alimentación inadecuada están directamente vinculados al desarrollo de enfermedades del corazón. “Identificarlos a tiempo y modificar los hábitos diarios es fundamental”, indicó.
El especialista precisó que durante el verano es necesario ajustar la rutina de ejercicio, priorizando horarios con menor radiación solar, manteniendo una adecuada hidratación y evitando el sobreesfuerzo, especialmente en personas que no realizan actividad física de manera regular o presentan factores de riesgo.
Entre las principales recomendaciones para reducir el riesgo cardiovascular destacan la realización de chequeos preventivos periódicos, que permiten detectar hipertensión arterial, diabetes o alteraciones del colesterol incluso antes de que aparezcan síntomas. También se sugiere adoptar una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras y granos integrales, y baja en grasas saturadas, combinada con actividad física acorde a la edad y condición física. En adultos mayores, ejercicios de bajo impacto como la natación pueden ser una alternativa adecuada.
El control del estrés y la eliminación del consumo de tabaco forman parte de las medidas clave para disminuir el riesgo. Asimismo, dormir entre siete y ocho horas por noche, preferentemente antes de las 11 p.m., contribuye a prevenir alteraciones metabólicas y cardiovasculares. La salud emocional y la vida social activa también influyen en la prevención, ya que el aislamiento y la soledad pueden afectar negativamente al corazón.
Muñoz advirtió que síntomas como mareos, palpitaciones, fatiga inusual, dolor en el pecho o dificultad para respirar durante la actividad física no deben normalizarse, sobre todo en condiciones de calor extremo. Ante estas señales, recomendó suspender el ejercicio y acudir a evaluación médica.



