
ER.- El cáncer de piel continúa en aumento en el Perú y la alta exposición a la radiación ultravioleta (UV) se consolida como uno de los principales factores de riesgo, especialmente en regiones como Arequipa y Trujillo. De acuerdo con el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), gran parte del territorio nacional registra niveles de radiación UV entre “altos”, “muy altos” y “extremadamente altos” durante buena parte del año.
Según cifras del Ministerio de Salud (MINSA), entre 2021 y 2023 se reportaron 3 525 casos de cáncer de piel a nivel nacional. Solo en 2025, se realizaron más de 34 mil atenciones relacionadas con esta enfermedad, incluyendo consultas preventivas y tamizajes, lo que evidencia la magnitud del problema y la necesidad de fortalecer la detección temprana.
En Arequipa, donde la radiación solar es intensa de forma constante, la dermatóloga Veralucia Manrique Granados, de la Clínica AUNA Arequipa, advierte que no todos los lunares son peligrosos, pero sí deben ser vigilados. “Un lunar que cambia con el tiempo nunca debe ser ignorado”, señala. El melanoma, el tipo más agresivo de cáncer de piel, suele manifestarse como un lunar nuevo o como la modificación de uno previo.
Para identificar señales de alerta, los especialistas recomiendan la regla del ABCDE: asimetría, bordes irregulares, color variado, diámetro mayor a 6 milímetros y evolución. Esta última es considerada clave, ya que cualquier cambio en tamaño, forma, color o síntomas como sangrado o picazón debe motivar una consulta médica.
Además de los lunares, lesiones que no cicatrizan, costras persistentes o heridas que sangran con facilidad pueden ser indicio de cáncer de piel no melanoma. “El cáncer de piel no siempre duele ni genera molestias inmediatas”, explica Manrique, por lo que muchas veces el diagnóstico se retrasa.
En la costa norte, Trujillo también enfrenta un escenario de riesgo. El dermatólogo Manuel Enrique Moreno Sánchez, de la Clínica AUNA Trujillo, explica que el cáncer de piel es consecuencia del daño solar acumulado a lo largo de los años. Entre los grupos con mayor probabilidad de desarrollarlo se encuentran las personas que trabajan al aire libre, los mayores de 50 años, quienes tienen antecedentes personales o familiares de esta enfermedad, las personas de piel clara con quemaduras solares frecuentes y quienes no usan protección solar de manera constante.
“El error más común es creer que solo el sol intenso de la playa es peligroso. La radiación UV está presente incluso en actividades cotidianas”, advierte el especialista.
La prevención es considerada la principal herramienta para reducir el riesgo. Los dermatólogos recomiendan usar protector solar de amplio espectro (SPF 50+) todos los días, evitar la exposición directa al sol entre las 9:00 a. m. y 4:00 p. m., utilizar sombreros, gafas con protección UV y ropa adecuada, además de realizar autoexámenes periódicos de la piel.
Los especialistas coinciden en que la detección temprana permite tratamientos menos invasivos y con mejores resultados. “Proteger la piel es una acción diaria que puede marcar la diferencia en la salud a largo plazo”, concluyen.



