
ER.- Las redes especializadas para IoT, la integración de conectividad satelital y los modelos de conectividad local marcan la evolución de un mercado que busca mayor continuidad para operaciones críticas.
El Internet de las Cosas (IoT) continúa ampliando su presencia en sectores productivos y de servicios, mientras las organizaciones demandan conexiones capaces de operar de manera estable en escenarios donde una interrupción puede afectar procesos críticos.
Según datos de la GSMA citados por la industria, las tecnologías de baja potencia NB-IoT y LTE-M superaron los 1 000 millones de conexiones activas a nivel mundial al cierre de 2025. A su vez, IoT Analytics reportó 4 700 millones de conexiones IoT celulares durante ese año, un crecimiento interanual de 13,3 %.
En Perú, la evolución de estas tecnologías adquiere especial relevancia en actividades como minería, energía, transporte, seguridad electrónica, banca y monitoreo remoto, sectores que requieren conectar dispositivos en ubicaciones diversas y, en algunos casos, con limitaciones de cobertura.
A partir de esta evolución, especialistas del sector identifican tres tendencias que están ganando relevancia durante 2026: el desarrollo de redes específicamente diseñadas para IoT, la integración de redes móviles y satelitales y la transición hacia modelos de conectividad local.
1. Redes especializadas para dispositivos IoT
NB-IoT y LTE Cat M1 fueron desarrolladas para dispositivos que transmiten cantidades relativamente pequeñas de información y requieren un consumo energético reducido. Entre sus aplicaciones se encuentran los medidores inteligentes, sensores ambientales, sistemas de alarma y equipos de monitoreo remoto.
Estas características resultan relevantes para proyectos desplegados en territorios extensos o de difícil acceso. En Perú, por ejemplo, pueden aplicarse a sistemas de medición, infraestructura, seguridad y monitoreo de operaciones industriales.
“Las organizaciones peruanas ya no buscan únicamente conectar dispositivos; necesitan tecnologías capaces de garantizar estabilidad, eficiencia y disponibilidad para operaciones que no pueden detenerse. NB-IoT y LTE Cat M1 responden precisamente a esas necesidades”, explicó Ricardo Orjuela, gerente regional de Ventas LATAM de ALAI Secure.
El crecimiento de estas tecnologías responde a una tendencia más amplia: el IoT empresarial está pasando de proyectos aislados de conectividad a infraestructuras con miles de dispositivos que necesitan ser administrados durante largos periodos.
2. La conectividad satelital se integra con las redes móviles
La expansión de los servicios satelitales está generando nuevas alternativas para mantener conectados dispositivos y operaciones ubicadas fuera de las zonas de cobertura convencional.
Según GSMA Intelligence, al cierre de 2025, 118 operadores móviles habían establecido alianzas con proveedores de conectividad satelital y 33 servicios se encontraban disponibles comercialmente. Estos datos reflejan el avance de la integración entre las redes móviles y las soluciones satelitales.
Para países con una geografía diversa como Perú, esta combinación puede resultar relevante en sectores que operan en zonas alejadas, como minería, energía, transporte e infraestructura.
El objetivo no necesariamente es sustituir las redes terrestres, sino complementarlas cuando las condiciones geográficas o la naturaleza de la operación requieren una alternativa adicional.
“La conectividad del futuro no dependerá de una única tecnología. La integración entre redes móviles y satelitales permitirá ofrecer mayores niveles de disponibilidad y resiliencia para las operaciones críticas”, sostuvo Orjuela.
3. Los modelos Multi-Local ganan espacio frente al roaming permanente
Otra tendencia está relacionada con la forma en que se gestionan las conexiones de dispositivos IoT que operan en distintos países.
Durante años, el roaming internacional permanente fue utilizado para mantener conectados dispositivos que cruzaban fronteras. Sin embargo, la evolución regulatoria y las necesidades de estabilidad y gestión de las redes están impulsando alternativas basadas en perfiles locales o modelos Multi-Local.
Este esquema permite que un dispositivo pueda utilizar perfiles de conectividad asociados a los mercados donde opera, lo que puede facilitar la gestión de grandes despliegues regionales y adaptarse a los requerimientos regulatorios de cada país.
“Desde nuestra experiencia, el modelo Multi-Local representa una evolución hacia esquemas de conectividad más eficientes y preparados para organizaciones que gestionan dispositivos IoT tanto a nivel nacional como en otros mercados de la región”, señaló Orjuela.
Hacia una conectividad híbrida
La evolución del IoT apunta a un escenario en el que distintas tecnologías de conectividad pueden complementarse de acuerdo con las características de cada operación.
Las redes móviles, NB-IoT, LTE Cat M1, las soluciones satelitales y los modelos de conectividad local pueden formar parte de arquitecturas híbridas orientadas a mejorar la disponibilidad y facilitar la administración de dispositivos.
Este escenario adquiere relevancia en Perú debido a la diversidad geográfica y a la expansión de la transformación digital en sectores que requieren monitoreo remoto y transmisión continua de datos.
Más que incrementar únicamente el número de dispositivos conectados, el desafío para las organizaciones será garantizar que esas conexiones sean administrables, seguras y suficientemente resilientes para responder a las necesidades de cada operación.